¿Cómo saber si ella tiene ganas? / Por Manuel Fuentes
Tener relaciones sexuales es difícil, siempre.
Cuando tienes pareja piensas: 
"¡Por fin voy a tener sexo cuando yo quiera!". ¡Mentira! 
Eso de las relaciones sexuales estables es una leyenda. 
Es difícil que se dé que ella tenga ganas y que tú tengas ganas, y que cuando tú tengas ganas, ella sepa que tú tienes ganas y tú sepas que ella tiene ganas... 
Yo, por necesidad más que nada, me he convertido en un experto en interpretar este tipo de señales. 
Veréis: si estás en el sofá y cuando va a acostarse te dice: - Me voy a la cama, no tardes. Eso quiere decir: "Me voy a acostar sin bragas".
Pero si ella se acuesta y te dice: - Yo me voy a la cama, cuando vengas haz el favor de no hacer ruido.
Amigo mío... coge una revista y sedúcete a ti mismo.
Hay palabras mágicas que ella suele utilizar para dejar claras sus intenciones. 
Por ejemplo, la palabra "siesta". 
Si ella después de comer te dice: - ¿Nos echamos la siesta? Está claro: "sí está". Hay que estar muy atento a cómo se viste cuando se acuesta. 
Si se coloca los calcetines y el esquijama con pelotillas te está diciendo que no quiere saber nada de tus pelotillas... 
Yo creo que, con esto del sexo, las personas funcionamos un poco como los teléfonos móviles: que se supone que sirven para que estemos comunicados siempre, pero a veces tú lanzas un mensaje y ella no está operativa; otras te lo lanza ella a ti, y resulta que tú estás comunicando. 
Si un día anodino, como por ejemplo el martes, tu chica sin venir a cuento te pregunta por Zidane: 
- Oye, ¿y cómo va lo de Zidane? Está claro... ¡¡¡Quiere... que le introduzcas el PIN!!! 
Hay otras señales más sutiles. 
Hay que estar muy atento a cómo te llama cuando llegas a casa. 
Si entras por la puerta y escuchas tu nombre tres octavas más agudas de lo normal (En vez de oír: "Hola Manel", oyes: "¡Hola Maneeeeel!"), 
prepárate. Va a estallar el obús. 
Te va a hacer como en el anuncio de Jazztel: "¡Otro...! ¡Otro...! ¡Otro más...!" 
Lo malo, cuando te pasa esto, es que tú, al segundo, te quedas sin batería. 
Si cuando se está arreglando para salir te dice: "¿Me ayudas a subirme la cremallera?", en realidad te está diciendo: "¿Cuándo volvamos.... también me la bajarás?". 
Es decir, ella está a tope de cobertura.. Pero atención, porque el momento de subirle la cremallera es muy delicado. Si la pellizcas sin querer, se acabó lo que se daba. Se dará la vuelta y te dirá: "¿Qué piensas? ¿Qué estás cerrando una maleta? ¡Serás bestia!". Y conectará el buzón de voz. Ya puedes llamar, ya... 
La postura que ella coge cuando se mete en la cama es otra forma de saber si está operativa o no está operativa. 
Si se mete en la cama y se enrolla como una oruga... no te esfuerces, tiene el terminal apagado. 
Pero si por el contrario, se tira boca abajo y mueve el culete como el pato Donald al andar... ¡Atención, tienes una llamada en espera!
En cualquier caso, con móvil o sin él, el momento clave sin duda es el sábado. 
Porque el sábado por la noche tú sabes que toca. Y con esa ilusión te metes en la cama. Pero puede pasar que, de repente, apague la luz y diga: - Buenas noches. - ¿Cómo que buenas noches? ¡Pero si es sábado! 
Te dan ganas de levantarte a por el calendario y decirle: "Mira... Mira... ¡Mañana rojo!". Hombre, por favor... 
Yo creo que, como hay mucha despistada por ahí, deberían decirlo en las noticias: "Y terminamos recordándoles que hoy es sábado... Mañana rojo". 
Sin embargo en vez de ir a por el calendario, lo que hacemos la mayoría de los tíos es poner en marcha la operación gusano: acercarnos a ella reptando por la cama, como sin querer, hasta que nos acoplamos. La abrazamos y empiezas a tontear con la mano, que si le acaricias la cadera, que si ahora la tripita... y empiezas a subir y a subir, a ver si ella reacciona. Y sí que reacciona, sí. 
De pronto te coge la mano y te dice: - ¡Qué bien estamos así! Yo no necesito nada más. 
Y te quedas con las ganas. 
Esperando la próxima señal. Habrá que tener... la antena sacada