| Caras de Bélmez | |||
| Las caras de Bélmez *Informacion 04/02/2004 Desde el siglo III se conocen historias de imágenes que solían aparecer en paredes, ventanas, manteles de altares de Iglesias y corporales, recordando la mayoría de veces a imágenes del rostro de Cristo, la Virgen María y otras figuras con rasgos místicos. Existe un caso insólito sobre este fenómeno que lleva produciéndose, desde el 23 de agosto de 1.971, en una casa de Bélmez de la Moraleda, un pueblo andaluz de la provincia de Jaén, en la que desde entonces aparecen rostros que han sido dados a conocer por los medios de divulgación como "Las Caras de Bélmez". Desde aquel tiempo, han desfilado por la casa de María Gómez Cámara, propietaria de la misma, infinidad de investigadores procedentes de diversos países que no llegan a ponerse de acuerdo en cuanto al origen de este fenómeno hasta ahora inexplicable. Algunos curiosos han opinado que este fenómeno ha sido producido por la manipulación de alguno de los habitantes de la casa que era quien pintaba esos rostros extraños. Por otra parte hay investigadores de todo el mundo de fama reconocida que han desfilado por la casa de María intentando averiguar cual es el motivo u origen de estos fenómenos y ni siquiera con los métodos mas novedosos han podido llegar a demostrar que se trate de pinturas realizadas por un ser humano o de la aplicación de tinturas, cloruros, nitratos o sales de plata. También hubo un investigador que realizó una experiencia con una foto de María Gómez intentando demostrar las teorías psicológicas sobre la doble personalidad y la esquizofrenia, dividiendo longitudinalmente esa foto de la cara de María en dos partes y tratando de ver en un plano del rostro el reflejo de su inconsciente y en el otro el consciente. Estos datos sobre el resultado del estudio parece ser que no se han publicado. Esta misma prueba la realizó otro investigador sobre una fotografía de las caras encontradas en la casa y según el autor del experimento dio como resultado el perfil de un esquizofrénico, este mismo investigador declaró que María era una persona idónea para desatar fenómenos paranormales. Hubo un rebrote en la aparición de nuevos rostros, cuando María estaba bajo una crisis de angustia por una grave enfermedad que padecía su marido. La historia comenzó cuando María estaba en su casa cocinando y se dio cuenta de que junto al fogón, en el suelo de cemento, había aparecido una mancha en la que tanto ella como su marido Juan creían ver la figura de un rostro. Al cabo de unos días se percataron, tanto el matrimonio como su hijo Miguel, de que esa mancha se había convertido poco a poco en una imagen muy clara y nítida de un rostro humano. Lógicamente esto trascendió por todo el vecindario del pueblo, despertando la curiosidad de todos los habitantes quienes comenzaron a hacer conjeturas sobre de quién era aquel rostro que había aparecido y coincidiendo en su mayoría en que se trataba del rostro de la Santa Faz que había en una iglesia de Jaén. La familia estaba muy preocupada por este fenómeno, especialmente Miguel, el hijo de María y Juan, por lo que éste decidió, con el consentimiento de sus padres, picar la porción de cemento que ocupaba el rostro. Cual no sería la sorpresa de la familia cuando al cabo de poco tiempo, volvió a parecer un rostro que era muy parecido al de la vez anterior. Esta vez en lugar de picar el cemento para hacer desaparecer la imagen, lo que se hizo fue recortarla y utilizarla como si se tratase de un objeto decorativo y además, Juan, ayudado por un maestro de obras del Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda, excavó un hoyo en el lugar de los hechos de una profundidad de 2'80 metros por 1'50 metros de diámetro, dispuesto y casi convencido de encontrar algún objeto que fuese quien provocase este fenómeno. El resultado final fue que encontraron bastantes huesos, dado que al parecer toda la casa de María y parte de la vivienda contigua además de la Iglesia habían formado parte en el siglo XIII de un cementerio, según las pruebas del Carbono 14 realizadas en una universidad española. En principio parece ser que hubo en aquel lugar un cementerio romano y posteriormente en el siglo X después de Cristo, se construyó una mezquita árabe, ya en el siglo XIII se convirtió en un cementerio cristiano, hasta el año 1838 en que se edificaron viviendas sobre este cementerio. Acabada la inspección del foso, se volvió a cubrir de tierra y a enlucir con cemento, tal como estaba en un principio, pero lo sorprendente fue que de nuevo se volvió a producir el fenómeno, pero esta vez surgieron un gran número de rostros con aspecto diferente rodeando a uno central mas imperfecto. Nuevamente Miguel volvió a repetir la operación de recortar el cemento , volver a enlucir y a pesar de ello las imágenes con rostros tanto de hombres como de mujeres volvían a aparecer en el nuevo suelo de cemento de la cocina. En el año 1.975, concretamente el día 1 de Noviembre, se volvió a levantar el suelo de la cocina de la casa de María, recortando nuevamente el cemento con la nueva cara aparecida conocida como "el pelao", en presencia de algunos investigadores entre los que se encontraba el conocido parapsicólogo Germán de Argumosa y otra vez tras realizar la operación se volvió a enlucir el suelo con cemento. A mitad del mismo mes en la que se realizó la última operación de recorte de imágenes, volvieron a aparecer nuevos rostros y dado que esta vez no se tocaron, se puedo ver que estas se iban desplazando hacia un lado y aparecían otros rostros sustituyendo a los anteriores. Los vecinos de la casa de María decían en algunas de sus declaraciones a los investigadores haber escuchado ruidos como de arrastrar muebles, gemidos y extrañas voces y por el contrario la dueña de la casa afirmaba que nunca habían sucedido otros fenómenos dentro de su hogar que no fuesen únicamente el de la aparición de rostros. *Con gran tristeza os comunicamos a quienes aún no tengais noticia, que doña María Gómez Cámara ha fallecido el martes 3 de febrero de 2004 . Tenia 85 años y desde 1971 llevaba conviviendo con esas misteriosas Caras en su casa de Bélmez de la Moraleda. |
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