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| VISITANTES DE DORMITORIO HOSPITAL DE ANAHEIM, CALIFORNIA, 1970. Convencidos de que las abducciones son inducidas por los propios investigadores en el transcurso de un sesión hipnótica el sociólogo Alvin H.Lawson se dispone a demostrar empíricamente sus suposiciones. Ha requerido la colaboración de 16 voluntarios, en su mayor parte alumnos de la Universidad del Estado que, aparentemente, no poseen conocimientos importantes en materia de OVNIs. A cada uno se le formularon ocho preguntas que abarcaban los componentes esenciales de una abducción. "A pesar de que esperábamos divergencias más evidentes, la comparación entre los datos provenientes de los cuatro raptos inducidos y cuatro relatos de supuesto raptos reales no mostró diferencias substanciales". Los sujetos hipnotizados por Lawson no tuvieron sin embargo amnesia, ni efecto físico alguno, aunque la experiencia demostró que nuestra mente posee la información necesaria para elaborar una detallada y dramática abducción, pero enteramente ficticia. Precisamente quienes abogan por la consistencia real de los episodios de visitantes de dormitorio ponen el acento en los procesos físicos colaterales, algunos rayan lo parapsicológico. Las levitaciones, la sensación de los testigos de ser transportados por el aire desde sus alcobas hasta la nave alienígena, traspasando en su recorrido muros, puertas y ventanas en una especie de viaje astral, son una muestra más de estas extrañas experiencias. David Jacobs, profesor de Historia de la Universidad de Temple declara incluso que "estamos ante un programa de cruce entre individuos o entre especies. El programa afecta ya a las vidas de centenares de miles de personas o, incluso, a la conciencia del planeta entero". Para Jacobs hay suficientes pruebas que lo avalan: desde ecografías, que muestran como estos embarazos sucedieron en realidad y no eran psicológicos, hasta implantes. Recientemente el investigador Derrel Sims, terapeuta hipnótico que trabaja en el equipo del cirujano Roger Leir en Houston, ha recuperado no menos de una docena de implantes de presuntos abducidos. Se trata de pequeños objetos, en su mayoría metálicos, cuyo análisis demuestra sorprendentes características de superconductividad como si formaran parte de mecanismos electrónicos más complejos. Aunque no son pruebas concluyentes se trata de un paso importante de cara a tomar en serio el testimonio de los abducidos. Hasta hace muy poco tiempo, de hecho, todas estas historias eran tomadas con cierto desdén por la comunidad científica. Sólo en al final de la década de los ochenta con la aparición de dos bet-sellers, "Intrusos" del aludido Budd Hopkins y "Comunión" del novelista norteamericano Witley Strieber que fue víctima de estas experiencias, se influyó notablemente en la opinión pública y motivó el interés de una minoría de profesionales de la salud mental, con excelente reputación, por esta temática marginal. Desde entonces se han definido varios bandos. En medio de la polémica, la psicóloga Rima Laibow coordinadora de un proyecto denominado TREAT (Tratamiento e investigación de Traumas Anómalos) intenta que ufólogos y psicoterapeutas compartan sus experiencias e investigaciones con el objeto de hallar el tratamiento adecuado para los abducidos. Aunque todavía es prematuro hablar de resultados el estudio de la doctora Laibow si ha demostrado como los abducidos no poseen ninguna psicopatología importante, pero manifestaban síntomas de desórdenes de tipo de estrés postraumático. En este sentido cabe indicar que en 1981, con el apoyo financiero del Gobierno de los Estados Unidos, se llevó a un estudio exhaustivo de la psicología de los abducidos. Se contrató a la psicóloga Elizabeth Slater que llegó a la conclusión de que los abducidos no presentaban trastornos mentales importantes aunque evidenciaban un trastorno común: falta de autoestima. Dada la ausencia de respuesta por parte de los profesionales de la salud mental, las víctimas de estos encuentros han tendido a reunirse en grupos de trabajo que han contribuido, sobretodo, a la extensión de este fenómeno. EL EFECTO CONTAGIO Efectivamente, el sociólogo norteamericano Ron Westrum observó como, tras difundirse algunas experiencias de este tipo en los medios de comunicación, se recibían nuevos casos. No es extraño pues que, en agrupaciones como la Intruders Fundation, donde los abducidos cuentan sus experiencias entre sí en una dinámica de terapia de grupo, aparezcan nuevos abducidos lo que, en cierta medida, corrobora las suposiciones del folklorista galo Bertrand Mehéust que considera que estas experiencias están enmarcadas dentro de otros procesos dados en las sociedades humanas como el nacimiento de los mitos y las leyendas. No es la única hipótesis alternativa a los extraterrestres. A mediados de 1991 dos investigadores españoles que forman parte del colectivo de expertos de Expediente X, iniciaban una investigación bajo el nombre de Proyecto DIANA acrónimo de (Delirio Individual de la Agresión Nocturna alienígena) y que trata de explicar este fenómeno pensando en que un hecho objetivo desencadena un proceso mental que es interpretado como la visita de seres alienígenas. Los autores aseguran que es preciso un estímulo externo para desarrollar, posteriormente, el argumento de la abducción pero, ¿cual es la naturaleza del estímulo que desencadena la secuencia de rapto en el testigo? No hay respuesta para este enigma aunque algunos autores, como Michael A.Persinger se inclinen por la influencia de los campos magnéticos de la Tierra. Este profesor de la universidad Laurenciana de Ontario, en Canadá, ha observado como los abducidos presentan una hiperactividad en el lóbulo temporal de su cerebro lo que les hace especialmente sensibles a las alteraciones del campo magnético. Ahí estaría, en su opinión, el origen de estas alucinaciones y respuestas físiológicas como la sensación de levitar. Para otros, más escépticos, todo puede explicarse como visiones hipnagógicas, es decir, aquellas que acontecen en la frontera del sueño y la vigilia, estados en los que parecen circunscribirse estos relatos. Sea cual sea la explicación final al enigma parece claro que el fenómeno de los visitantes de dormitorio nos obliga, en cierta medida, a tomarnos las cosas en serio y a reexaminar nuestra percepción de la identidad humana, se trata, como dice Mack, de conocer más que nunca, quienes somos desde un punto de vista cósmico. |
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