El misterio de la Licuefacción

El misterioso fenómeno de licuefacción


Según un antiguo manuscrito que se conserva en el Museo Británico y que corresponde al siglo VI, Pantaleón nació en Nicodemia, la actual Turquía y era el hijo de un pagano que se llamaba Eubula.
Fue médico y estuvo al servicio del emperador Galerio Maximiano en su país natal.

Como su padre, Pantaleón era pagano y aunque conoció la fe cristiana, no le sedujo esta doctrina y siguió con el paganismo. 
Posteriormente el cristiano Hermolaos consiguió atraerlo de nuevo a la Iglesia cristiana.
Durante la persecución de los cristianos emprendida por Diocleciano en Nicomedia durante el año 303, Pantaléon se desprendió de todos sus bienes y lo repartió entre los pobres, a quienes atendía de forma gratuita. Entregado por sus propios compañeros de profesión fue encarcelado junto con su amigo Hermolaos y otros cristianos.

El emperador que le tenía afecto, intentó salvarlo de la muerte a cambio de que renegase de la fe católica y este se negó y para demostrar su enraizada fe realizó un milagro curando a un paralítico.

En las actas de su martirio se escribe que trataron de matarle de seis formas diferentes, primero con fuego, después con plomo fundido, ahogándole, arrojándole a las fieras, torturándole en la rueda y atravesándole con una espada, de cuyas pruebas salió totalmente ileso.
Finalmente y en vista de los fracasos obtenidos en las tentativas de ejecución, fue decapitado el 27 de julio del año 305.

Según reza en las actas de su ejecución, posiblemente descrito en forma simbólica o metafórica, al ser decapitado junto a un olivo, de sus venas en vez de sangre, brotó leche y el olivo floreció al instante.

Parte de su sangre, está conservada en un frasco en el altar mayor del Real Monasterio de la encarnación en Madrid (España), desde el año 1.616 fecha de la fundación del Monasterio y esta reliquia está custodiada por las religiosas Agustinas Recoletas.

La sangre de San Pantaleón permanece sólida durante todo el año, excepto un día que misteriosamente se licua y esto ocurre la víspera del aniversario de su muerte, es decir los días 26 de julio de cada año y permanece expuesta en el Monasterio para que sea visitada por todos aquellos que lo deseen.

Los investigadores que han estudiado el caso no encuentran una justificación lógica a que esto ocurra y la Iglesia no se ha definido sobre el milagro.

Curiosamente en dos ocasiones la sangre ha permanecido licuada mas tiempo del normal y ambas ocasiones coincidieron con las dos Guerras Mundiales.
Al igual que San Pantaleón, San Genaro, fue un mártir del cristianismo.En el año 305 y durante la persecución entablada contra los cristianos, Diocleciano siguiendo las instrucciones del gobernador de Campania, detuvo en Pozzuoli a cuatro seguidores y practicantes de esta fe: Acucio, Eutico, Próculo y Sosso.

Enterado el obispo Genaro de esta noticia, se desplazo hasta el lugar en el que estaban encarcelados para visitarles y ayudarles al menos con su consuelo. Informado el gobernador de que un hombre de Benevento visitaba a estos presos con frecuencia, ordenó que fuese aprehendido y llevado ante su presencia.

Entretanto fueron también detenidos otros dos cristianos muy vinculados con el futuro Santo, para ser conducidos a Nola en donde residía el gobernador; se trataba de el diácono Festo y el lector de su Iglesia Desiderio.

Estos dos cristianos, junto al obispo Genaro, fueron sometidos a duros interrogatorios acompañados de fuertes torturas y posteriormente el gobernador los llevó delante de su carro cargados con pesadas cadenas hacia Pozzuoli y allí fueron encerrados en la prisión en donde estaban los otros cuatro cristianos, Acucio, Eutico, Próculo y Sosso y que ya habían sido expuestos a las fieras y extrañamente ninguno de los cuatro había sido atacado por ellas. 

En esta ocasión todo el grupo de cristianos encarcelados fueron echados juntos a la arena del anfiteatro para que las fieras los devorasen y milagrosamente de nuevo quedaron impasibles ante ellos. 

Se les imputaron entonces a estos cristianos unos poderes mágicos que impedían que las fieras se les acercasen y acabasen con sus vidas y el pueblo pidió a gritos que se les decapitara y así se hizo, se ejecutó la sentencia de muerte, de esta nueva forma, en las cercanías de Pozzuoli.
Al parecer un grupo de cristianos recogió un poco de la sangre de San Genaro y la guardó.
Las reliquias obtenidas de San Genaro, habían sido trasladadas en el siglo V, desde la Iglesia de su nombre vecina a la Solfatara en donde estaban enterradas.

Posteriormente, las reliquias del Santo se trasladaron a Benevento y después al Monasterio del Monte Vergine y ya en el año 1.497 se llevaron hasta la ciudad de Nápoles, de donde San Genaro es patrón y en donde desde entonces se veneran. 

Los primeros datos que se conocen sobre la veneración de estas reliquias, se remontan al año 431 en que el sacerdote Uranio escribe sobre el obispo datos que hacen pensar en la santidad del mártir San Genero; también los frescos pintados en Nápoles, en la catacumba de San Genaro, está representado con la aureola de Santo. 
Guardada en un recipiente de cristal, una ampolla del tamaño de una pera, la sangre de San Genaro al igual que la de San Pantaleón, ocupa la mitad del frasco y forma una masa sólida de color oscuro. 

Esta reliquia se venera en la Capilla del Tesoro de la Iglesia Catedral de Nápoles, en donde desde hace cuatrocientos años, misteriosamente, la sangre se licua. 
Son varias las veces durante el año en la que la reliquia se expone ante los fieles, frente a la urna que contiene la cabeza del Santo: el 19 de septiembre, en que se celebra la fiesta de San Genaro; el 16 de diciembre en que se celebra el aniversario de su milagrosa intervención referente al la erupción del volcán Vesubio en el año 1.631, en el que millones de toneladas de lava se dirigían hacia la ciudad y el Obispo llevó la Sangre del Santo procesionalmente y la mole de lava cambió su dirección y la ciudad se salvó; también el sábado anterior al primer domingo de mayo, en la que los Napolitanos celebran el aniversario del traslado de los restos del Santo a esta ciudad. 

Es curioso que, en estas tres ocasiones, cuando un sacerdote coge el frasco que contiene la reliquia, lo agita y lo pone boca a bajo, e inmediatamente comienza a licuarse la masa negra adquiriendo un color rojizo, otras veces un color carmesí muy vivo y en otras ocasiones, su color es opaco y su consistencia pastosa y en todas las ocasiones aumenta su volumen; este fenómeno dura desde unos pocos minutos hasta una hora aproximadamente. 
Los científicos e investigadores de este prodigio, al igual que en el caso de la Sangre de San Pantaleón, no han podido dar una explicación racional de estos sucesos; lo que si han dejado bien claro, después de sus observaciones, es que no se trata de ningún truco. 

La sangre de San Genaro está encerrada herméticamente en el frasco desde hace más de trescientos años y según las observaciones, después de cada licuación la masa negra ocupa un volumen diferente y el peso de la misma es también diferente (unos 25 gramos aproximadamente de diferencia). Se ha comprobado que la temperatura ambiente no influye en absoluto en la licuación de la Sangre.